Descripción
Educar en la trascendencia es un paso más en nuestro desarrollo como seres humanos y esa clase no se da, se rescata de nuestro interior a través de modelos que la inspiren.
Acompañar el desarrollo no es solo un acto de respeto y generosidad, es también una apuesta por la autoestima y el crecimiento espiritual de las personas del futuro.
Dar la mano en el tránsito del desarrollo no solo significa acompañar en la transformación física y emocional de una persona, ni tampoco dedicarnos a promover la inteligencia, o la conquista de un carácter y personalidad saludables. Son todas estas cosas y a la vez un proceso de transformación conjunta, entre criadores y criaturas, un reto que implica también nuestra propia historia vincular y una gran valentía que nos permita mirarnos a nosotras mismas con sinceridad y desde nuestra desnudez más vulnerable. Ir más allá… enseñar a mirar desde una perspectiva más amplia…aquella que implica el crecimiento personal de la familia.




